Patrimonio natural
La riqueza natural tiene bien arraigadas sus raíces en este territorio, el paisaje agreste del norte del ayuntamiento, marcada por las estribacións de la Sierra de Queja y el macizo de Cabeza de Manzaneda, se suavizan en el sur #cara el valle de Verín.
El principal atractivo de Castrelo do Val está constituido por el Parque Natural del Invernadeiro, que forma parte del amplio espacio de Serra de Queja-Montes del Invernadeiro, que en este agarro alcanza la máxima altitud en Pena Nofre con 1.291 metros.
La red fluvial está presidida por el río Támega (afluente del río Duero), que discurre cara el sur y baña las tierras meridionales del ayuntamiento, así como el río Camba, que está represado en el embalse de las Puertas. Completan la red fluvial numerosos ríos, arroyos y cascadas de aguas cristalinas donde proliferan truchas y anguilas.
La orografía, la red hidrográfica y el clima marcan un extraordinario paisaje decorado con una vegetación mixta de robles (Quercus robur) y castaños (Castanea satiba) entre los que se intercalan el roble meloxo (Quercus pyrenaica), el acebo (Ilex aquifolium), el teixo (Taxus baccata) y el endrino (Prunus spinosa). En altitudes superiores el bosque es sustituido por el mato con especies como brezo y retama. Esta variada vegetación constituye el hábitat natural de la fauna autóctona presidida por el lobo (Canis lupus signatus), el jabalí (Sus scrofa), el corzo (Capreolus capreolus), el tejón (Mieles mieles), el gato bravo (Felis sylvestris) y la nutria (Lutra lutra).
Los amantes del senderismo disponen de varías rutas bien señalizadas cómo la de los Carboneros, la del Portozón o el Casteliño, con diversos servicios con función de albergue en Servoi y Pepín, o aulas de naturaleza.
Parque do Invernadoiro
Campobecerros es la entrada natural la este espacio protegido, declarado Parque Natural de Galicia por la Xunta el 5 de junio de 1997, por la singularidad de sus ecosistemas y hábitats, y el enorme interés xeomorfolóxico y paisajístico. Ocupa una superficie total de 5.700 hectáreas de alta montaña, formada por las Sierras de San Mamede, Queja, Manzaneda y el Fial de las Corzas. Aquí, las altas montañas cubiertas de pastos muestran su máximo esplendor hasta casi fundirse con las riberas de los ríos, donde ceden el protagonismo a los bosques y a los castañares.
El río Támega y el Cabras se encargan de la dispersión hidrográfica del Parque hasta que sus aguas llegan a las tazas del Duero y del Miño, en tanto que a nivel xeomorfolóxico destacan los valles encajados que muestran la acción erosiva fluvial. Predominan las explanadas aisladas, con altitudes aproximadas de 1000 m. La acción del hielo durante lo cuaternario dejó huellas geomorfológicas como morrenas, circos glaciares, etc.
Este parque natural, debido su situación interior, tiene un clima oceánico con matiz continental. Los veranos son suaves, con temperaturas alrededor de los 15ºC, y los inviernos bastante fríos, con mínimas que pueden llegar a los -7ºC. Las precipitaciones son muy abundantes (2000mm/año) y nos vales/valéis encontramos un matiz mediterráneo con un verano más caluroso y seco.
Tanto en la estación de Portocamba cómo en la de Campobecerros, se registra una temperatura media anual en torno a los 9 ºC.
Este carácter mixto influye en la vegetación al encontrarse en el límite de las regiones eurosiberiana y mediterránea. Por un lado, la presencia de bosques de roble (Quercus robur) y roble albar (Quercus petraea), especies típicas del clima continental.
Y por otro lado tenemos también especies más propias del clima mediterráneo como el roble meloxo (Quercus pyrenaica), el acebo (Ilex aquifolium), el teixo (Taxus baccata) o el endrino (Prunus spinosa), además de las especies de producción forestal entre las que predomina el pendiente pelirrojo (Pendiente radiata). No parque perviven los robles más antiguos de Galicia, algunos de ellos con un tronco que supera los 6 metros de diámetro.
La fauna tiene aquí el entorno idóneo para crecer y adaptarse al medio. El lobo (Canis lupus signatus) es el depredador por excelencia y somete a un control natural de crecimiento las poblaciones de corzo (Capreolus capreolus) y de jabalí (Sus scrofa). También son destacables las especies como el ciervo (Cervus elaphus), el tejón (Mieles mieles), la nutria (Lutra lutra), el gato bravo (Felis sylvestris), la comadreja (Mustela nivalis), la liebre (Lepus granatensis gallaecius), la perdiz (Perdix perdix) o incluso el águila real (Aquila chrysaetos).
